Trata de discernir a la liebre en mí, temblando en la selva de mi propia iniquidad; y hasta sonríe un poco.
.- Vladimir Nabokov en Lolita 1955
He decidido huir. No porque no decida afrontar el problema, porque a dónde vaya éste persiste. Es más, podría decirse que el problema soy yo, ¿Y cómo huyes de ti mismo? He huido de todos y los he sacado por la puerta de atrás de mi vida como si fuesen los responsables de mi amargura, sin embargo aún en este aislamiento social me vienen flashbacks vergonzosos de mi vida que desearía que no existieran y que no hubiera conocido nunca a las personas que estaban a mi alrededor en aquella época. Me da pánico que aquellas personas no deseadas recuerden estos hechos, desearía que me olvidaran de sus vidas y jamás se vuelvan acordar de mí. Una amnesia que les haga olvidar todo lo relacionado conmigo. Sin embargo, mi huida no ha sido del todo mía, sigo dependiendo de personas, sigo teniendo ciertas ataduras al pasado de las que no me he podido desprender por falta de valor.
La falta de valor o la falta de voluntad…, la conozco bastante bien. La cobardía es mi primer nombre y arrepentimiento mi apellido. La cobardía me ha impedido aprovechar oportunidades o realizar ciertos proyectos en su totalidad. Dirán ustedes «atrévete» pero cuando me atrevo, siempre hay un gran arrepentimiento después que me hace volver a ser el cobarde miserable de bolsillo para su conveniencia. La cobardía es la que me ha hecho permanecer aún anónimo detrás de este blog y no decirle a nadie que escribo bajo el pseudónimo provincianomuybasico (pinche nombre culero que se me ocurrió) acerca de mis sentimientos porque sería darles el gusto de verme débil. Dirán ustedes nuevamente «atrévete», pero estoy seguro que el arrepentimiento entrará por la puerta en el momento en que decida hacerme público y tendré esta cruda moral hasta el día de mi sepultura.
Bendita cobardía, debería estar más presente en los espectáculos que doy en mis borracheras y no en el logro de mis deseos. Si soy tan cobarde, debería encontrar la manera de vivir de mi cobardía. La gente graciosa hace comedia, los dramáticos quizás hacen teatro o algo en el cine, los cachondos hacen pornografía y… ¿Los cobardes?… ¿Qué lugar ocupamos los cobardes en este mundo? ¿Qué estoy destinado hacer? ¿Qué expectativas tiene la vida de alguien cobarde como yo? Es que acaso, ¿Hay expectativas?, ¿Dónde está mi lugar, si no importa cuantas veces huya siempre estoy inconforme? ¿…?